A la luna nueva

le gusta que llueva

y flota en un charco

sin barca ni barco.

 

La luna de plata

parece una pata:

nada que te nada,

y como si nada.

 

La luna alunada

es muy despistada;

brillando en el suelo

se olvida del cielo.

 

¿Dónde está la luna

que alumbra mi cuna?

 

¿Dónde está a la una?

Pues está en la luna.

 

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