Adivinanzas de personajes que asustan

 

Entre pócimas y ungüentos,

y algún que otro maleficio,

ser la mala de los cuentos

ha sido siempre su oficio.

                 

 Esta anciana tiene gracia:

cuando hay en Egipto boda,

con vendas de la farmacia

se hace un vestido a la moda.

        

Es un medio de transporte,

no es coche, barco ni avión.

Lleva a las brujas al Norte

y les barre la mansión.

 

Dicen que es abominable.

Vive en montaña nevada,

pero es peludo y amable

y a mí nunca me ha hecho nada.

                 

Tan grande que llega al cielo.

Allí un negro nubarrón

se le ha enredado en el pelo

y ahora estornuda un montón.

        

Nunca bebe limonada,

sino una bebida roja.

La luz no le gusta nada

y el ajo le da congoja.

        

Tan verde, grande y viscoso,

es guardián de una princesa

-nadando dentro del foso-

que lleva tres años presa.

                 

La sábana de algodón

le llega por el tobillo

y va el espectro guasón

aullando por el castillo.  

 

 

Él nació en el cocotero.

Asusta a niños y niñas,

pero es dulce y sandunguero;

¡me gusta más que las piñas!

 

Este monstruo, según dices,

cuando está muy resfriado

moquea por tres narices

y estornuda por tres lados.

 

Viven en el cementerio,

son flacos y patitiesos.

El perro del tío Quiterio

está loco por sus huesos.

 

Es una bruja horrorosa

que tiene –qué disparate-

una casa empalagosa,

entera de chocolate.

 

 

 Sufre gran indigestión

cuando come, ¡vaya antojo!,

abuelas en camisón

y niñas con gorro rojo.

 

Monstruo verde y con escamas,

al que pincha en plena panza,

por rescatar a una dama,

un príncipe con su lanza.

 

Conde que, con gran quietud,

como si fuera un difunto,

se mete en un ataúd,

hasta dar las doce en punto.

 

Hecho a base de remiendos,

de tornillos y costuras;

aunque es un monstruo tremendo,

me produce gran ternura  

 

Dice un turista asustado

que vive un monstruo escocés,

completamente mojado,

en mitad del lago Ness.  

 

En noche de plenilunio,

lo mismo en abril que en junio,

se cubre entero de pelo

y aúlla mirando al cielo.

              

       Autora: Carmen Gil (http://www.poemitas.com)