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DON QUIJOTE PARA NIÑOS (poemas y adivinanzas)

Autora: Carmen Gil (www.poemitas.com)

    Versos divertidos que recrean y parodian a don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea y Rocinante.

 

Don Quijote

 

Montado en flaco rocino,

con lanza y con armadura,

cabalga por la llanura,

más allá del quinto pino.

 

Va paseando errabundo,

decidido y muy sonriente;

quiere salvar a la gente

y arreglar un poco el mundo.

 

Todos llaman don Quijote

a un héroe tan atrevido,

que por flaco y escurrido,

mas parece un monigote.

 

No hay duda de su nobleza,

pero con tanta lectura

y sus ganas de aventura,

ha perdido la cabeza.

 

Y a lomos de Rocinante

-según chismea un vecino-

ha confundido un molino

con un terrible gigante.

 

Suspira por Dulcinea,

una porquera forzuda,

berreona y bigotuda,

que tiene fama de fea.

 

Pero él la ve tan bonita...

Y a todos hace jurar

que es la labriega vulgar

una princesa exquisita.

 

Aunque el hidalgo cenceño*

pase por ser un lunático,

a mí me cae simpático

porque cabalga en un sueño.

                            (Carmen Gil)

                                        cenceño: flaco, delgado

 

     Sancho Panza

 

Era un labriego simplón

con terruño y sementera,

poca sal en la mollera

y mucha en el corazón.

 

Se llamaba Sancho Panza

y trabajó de escudero

de un famoso caballero:

don Quijote de la Mancha.

 

Quería el hombre sencillo,

ayudando a su señor,

llegar a gobernador

y vivir en un castillo.

 

Así que dejó su huerto

para salir al camino,

y, montado en un pollino,

deshacer más de un entuerto.

 

Pero el pobre desgraciado

no hacía nada derecho:

salía siempre maltrecho

y con un ojo morado.

 

Incluso en una ocasión

en un bosque silencioso

lo invadió un miedo horroroso

y se cagó en el calzón.

 

Sancho iba de lío en lío;

en la cabeza montones

de muy buenas intenciones

y el estómago vacío.

 

Mas, pese a tanto accidente,

llegó a una gran conclusión:

no es tan mala ocupación

la de ayudar a la gente.

                  (Carmen Gil)

 

 

Dulcinea

 

Préstame mucha atención:

a don Quijote el famoso

una dama del Toboso

le ha robado el corazón.

 

Me han dicho que Dulcinea

no tiene un trato muy fino,

que huele siempre a gorrino

y que no chilla, berrea.

 

Dicen que va en alpargatas,

que se le escapa algún pedo

y levanta con un dedo

cuatro sacos de patatas.

 

Que luce en pleno bigote

un lunar negro y peludo,

que, por cierto, no es menudo,

y encandila a don Quijote.

 

Este amor al mundo asombra,

pues la señora es mandona,

bravucona y muy guasona,

y se ríe de su sombra.

 

Pero el hidalgo manchego

la ve delicada y bella

porque está loco por ella;

¡para algo el amor es ciego!

                  (Carmen Gil)

 

 

Rocinante

 

Qué vida la del rocín:

él, que se queja tan poco,

tocarle un amo tan loco,

metido en tanto trajín.

 

Y es que el pobre Rocinante

no es ninguna maravilla,

se le notan las costillas

y tiene muy poco aguante.

 

Sufre subiendo pendientes,

pues soporta en su montura

varios quilos de locura

y le faltan cuatro dientes.

 

Es un jamelgo muy lento:

nunca cabalga al galope,

y además está algo miope;

pero vive tan contento.

 

Anda como un caracol:

siempre llega, muy calmado,

el último a cualquier lado;

y es feliz tomando el sol.

 

Mas es un caballo fiel;

igual al paso que al trote

-eso piensa don Quijote-,

no existe mejor corcel.

              (Carmen Gil)

 

        ADIVINANZAS

 

Superhombre desmirriado,

famoso por su locura,

que con lanza y armadura

ayuda al necesitado.

 

 

Campesino zampabollos

que trabaja de escudero

de un manchego caballero

y se mete en mil embrollos.

 

 

Dicen que a un héroe enamora

esta porquera de oficio

y aunque es más fea que Picio,

él la encuentra encantadora.

 

 

Cree que son un montón

de gigantes muy violentos

-por sus muchos aspavientos-

que encantó el mago Frestón.

 

 

La luce por el camino

el caballero altanero

y dice que no es sombrero

sino yelmo de Mambrino.

 

 

Caballo más conocido

que Bucéfalo o Babieca

que, de la Ceca a la Meca,

cabalga muy escurrido.

 

 

Un brebaje fulminante:

si alguien le corta una oreja,

da un trago sin una queja

y se le pega al instante.

 

 

En tan vulgar paradero,

que don Quijote el famoso

cree que es castillo grandioso,

es armado caballero.

 

 

Va vestida de varón.

Pide al caballero andante

que acabe con un gigante

que acecha Micomicón.

 

 

Animales muy pacíficos

que, por el polvo y el ruido,

el hidalgo ha confundido

con ejércitos magníficos.

 

 

Un barbudo que, seguro,

lleva la barba de pega

y cuando se le despega

la pega con un conjuro.

 

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