Archivo de voz para niños ciegos: VOZ

       

Leer…

 

Es viajar, y no en avión,

coche, barco, tren ni moto,

a cualquier lugar remoto,

sin moverte del sillón.

 

Navegar por el Mar Muerto,

escalar el Himalaya

o una pirámide maya,

ir en camello al desierto…

 

 

Es trasladarte al futuro

o pasear de la mano

por el pasado lejano,

sin necesitar conjuro.

 

Subir a un mamut lanudo,

ver a Cleopatra en su trono

−¡cómo se da pisto y tono!−,

visitar Marte a menudo…

 

 

Escuchar con atención

esas historias aladas

que, con palabras calladas,

vuelan hasta el corazón.

 

Conversar con Gloria un rato

del camello de Melchor,

de un pingüino con calor,

de Chundarata o don Pato…

  

Es refugio y es consuelo,

como el cálido achuchón

que, con sabor a canción,

te da una nube del cielo.

 

Llamar al hado Parchís,

que ayuda con su varita

a aquel que lo necesita

si el mundo se vuelve gris.

 

La lectura es compañera,

esa amiga singular

con la que puedes contar,

hogar que acoge y espera.                                      

 

        (Carmen Gil, www.poemitas.com)