En busca de la poesía perdida

    (Ponencia presentada en la mesa redonda "Panorama actual de la Literatura Infantil y Juvenil desde la mirada de los escritores", durante las 2ª Jornadas de promoción de la lectura, organizadas por la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre de 2001)

    En los últimos tiempos, en el panorama de la Literatura Infantil y Juvenil, hay un género literario que escasea o parece estar ausente sin aviso y que difícilmente se encuentra en los lugares que solía frecuentar: me refiero a la poesía.

    En su libro "La literatura para niños y jóvenes", Marc Soriano cuenta una anécdota que ocurrió en la Gascuña, país de trovadores. "Hace algunos años, se fundó una sociedad de poetas, todos hombres cultos, abogados, médicos, profesores, escribanos. Se reunían el segundo domingo de cada mes, se leían sus poemas, se aplaudían unos a otros, se animaban. Les gustaba tanto lo que hacían que quisieron compartirlo: alquilaron un castillo y anunciaron por medio de afiches una fiesta de la poesía. Pensaban leer los poemas de Baudelaire y de Rimbaud, pero también los suyos. Copiaron esos poemas en carteles que colgaron de las ramas de los grandes robles que había en el parque. Llegó por fin el domingo de la fiesta. Hacía buen tiempo y eso les parecía una circunstancia favorable. Pero al caer la noche, tuvieron que reconocer la evidencia: no había ido nadie. Se preguntaron entonces cuál había sido el error de apreciación. Y en efecto, había habido un error: no habían invitado a los niños y sólo los niños, tanto en Francia como en la mayor parte de los países aman y siguen defendiendo la poesía. " (1)

    Esto tiene explicaciones tan obvias que parece absurdo mencionarlas. Una de ellas, que señala Soriano, se apoya en la etimología de la palabra poesía que proviene del griego poiein y significa hacer, crear. "El poeta impone su visión personal por la fuerza y la belleza de sus imágenes, vuelve a crear los vínculos entre los seres y las cosas y el niño que descubre el mundo se encuentra en la misma situación, los lazos que entabla tienen idéntica sinceridad e idéntica singularidad." (2)

    Otra de las razones que explican los lazos secretos y entrañables que unen a los niños con la poesía es que constituye el primer contacto que tienen con la literatura, a través de las canciones de cuna, las nanas, los juegos de palabras, las rondas, las retahílas,... que si no todas, la gran mayoría de madres y abuelas les cantan a los bebés y que los cautiva con el ritmo y la musicalidad de las palabras, aun cuando su mente no puede comprender significados. Esas primeras manifestaciones poéticas emparentadas con la música y la tradición oral, que las ha creado y transmitido por generaciones, son el origen de la literatura infantil. Y quizás más todavía: la poesía se encuentra en el origen de toda literatura, si recordamos que cuando los seres humanos comenzaron a utilizar el lenguaje para comunicarse, también comenzaron a usarlo de manera artística y crearon mitos y leyendas para explicar el mundo y sus misterios, epopeyas para honrar a sus dioses y a sus héroes y cuentos para entretenerse y reflexionar... Muchos de estos textos eran en verso y así uno de los primeros obras de la humanidad que se conserva es el "Cantar de Gilgamesh", héroe de los sumerios, un extenso poema narrativo, probablemente compuesto 3000 años antes de Cristo, que muestra por primera vez en la literatura el dolor ante la muerte de un ser querido y la búsqueda de la inmortalidad.

    La lista de ejemplos en la historia de la Literatura que demuestran la íntima relación que la poesía ha tenido, durante siglos, con los seres humanos sería demasiado extensa y si la menciono, es sólo para plantear qué ocurrió con esa relación mágica que tiñó de poesía la vida de los hombres. ¿Por qué hoy los libros de poesías son tan escasos que hay que buscarlos con lupa en las librerías, en las escuelas, en las casas y en los catálogos de las editoriales? ¿Será que la poesía está en crisis? ¿Será que los poetas somos una especie en peligro de extinción, como los dinosaurios? Creo que no. Creo que todavía somos muchos los que resistimos en las trincheras de las palabras y si no perdemos las esperanzas, es porque tenemos como aliados a los niños, con su amor innato por la poesía. Sólo que ese amor, como todos los otros amores en la vida, necesita ser cuidado para que crezca y no se muera. Y como no hay muchas posibilidades de que los niños encuentren poesías en su vida cotidiana, otra vez creo que debe ser la escuela la que llene ese vacío, como en tantas otras ocasiones.

    Me parece necesario destacar que esta defensa de la poesía no significa que descalifique o menosprecie otros géneros literarios. Todo lo contrario. De hecho yo misma escribo y he publicado cuentos, novelas e incluso una obra de teatro. Ningún género literario puede ser reemplazado por otro, porque estaríamos privando a los lectores de una experiencia artística insustituible. Por eso mismo, no podemos ni debemos privar a los niños de la poesía, porque en ella encontramos la literatura en carne viva, la palabra en estado puro y máxima tensión, jugando con la plurisignificación, con la connotación, con la sugerencia, apelando a los sentidos más que a la razón. Todo esto revaloriza aún más a los otros géneros porque aquel que puede degustar, saborear, disfrutar de un poema quedará irremediablemente fascinado por toda otra expresión literaria. Mi experiencia docente de veinte años, al frente de grado, en los cursos de capacitación de maestros y como coordinadora de talleres de escritura y de narración oral, me ha demostrado que cuanto mayor es el contacto que tienen niños y adultos con poesías, aumenta el interés por la lectura de todos los otros géneros. Si estamos hablando de promoción de la lectura, debemos tenerlo en cuenta. Esto no es sólo una afirmación caprichosa de mi parte. Existe una amplia bibliografía que respalda mi experiencia personal y que destaca la importancia de la poesía en la formación de lectores, en la estimulación del imaginario e incluso en la construcción de la personalidad. Josette Jolibert sostiene que "la escuela es responsable de instaurar múltiples encuentros entre los niños y los poemas, de hacer sentir y vivir la naturaleza particular de ese encuentro ya que no se leen poemas de la misma manera que se leen historias, devorándolas, sino que se establece una comunicación con lo existencial. Si la escuela no cumple esa función mediadora, la poesía puede permanecer ajena a numerosos niños, sobre todo a aquellos que pertenecen a un medio en el que se lee poco o nada y en el que las urgencias funcionales esconden las necesidades de lo imaginario." (3)

    Jean Georges afirma que "el imaginario sería un depósito, renovado incesantemente, constituido por imágenes, sensaciones, percepciones, que se constituye a lo largo de la existencia, que halla sus fuentes en lo real y pasa obligatoriamente por los órganos de los sentidos." (5)

    Para Guillot, el imaginario es " un campo energético y simbólico, actividad interior, principio alquímico de la imaginación" (6). La imaginación extrae elementos del imaginario, permitiendo una "mirada diferente sobre lo real" (7) por lo que deduce que la lectura y producción de poemas tiene una función socializadora y de afirmación de la persona.

    Michel Cosem dice que "al dotar al lenguaje con otra dimensión que el de la comunicación utilitaria, la poesía permite profundizar y afianzar nuestra personalidad no sólo en la fase de aprendizaje de la lengua, sino en cualquier momento de la vida" (8).

    Gianni Rodari afirma que la poesía es uno de los más poderosos excitantes de esta reina de las facultades (como decía Baudelaire). El lenguaje poético tiene siempre que ser reinventado. Y no existe, no vive si no es despertado, reanimado por la imaginación del lector"(9). Despertar que para Soriano sólo es posible si el amor innato de los niños hacia la poesía encuentra para alimentarse un buen maestro, un maestro entusiasta que guste de la poesía contemporánea y pasada.

    Seamos honestos. Como dice Alicia Zaina: "El contacto más usual entre los chicos y los poemas es a través de los libros de lectura que en la mayoría de los casos se usan para actividades en absoluto poéticas como buscar verbos, aprenderlos de memoria para dar lección o subrayar las imágenes visuales y auditivas.(10)"

    No vamos a ganar futuros lectores, si a la escasa presencia de poemas en la escuela, sumamos esta disección o peor aun esta autopsia literaria. Sí, autopsia porque extirparle los sustantivos, los adjetivos, los verbos no sólo a un poema, sino a todos los textos literarios, es trabajar con algo muerto.

    ¿Qué hago entonces con la poesía en la escuela? Existen muchas propuestas que no están reñidas con lo pedagógico y que a su vez que se acercan con delicadeza y dedos temblorosos a la poesía, como quien manipula una frágil obra de arte, que al fin y al cabo de eso se trata. Y mientras se buscan estas propuestas se puede hacer algo muy importante: no hacer nada que aunque parezca absurdo con eso ya se está haciendo mucho.

    Sólo hay que empezar. Reencontrarse con los poetas del pasado y del presente, con la poesía popular y literaria, acercarla a la escuela para que los niños tengan oportunidad de disfrutar de los poetas universales, sin ningún otro objetivo que el placer de leerlos. Seguramente antes de llegar a los grandes poetas de la humanidad habrá que comenzar con los que escriben poesía destinada a los niños. ¿Existen en Argentina y en el resto del mundo? Sí, existen y son excelentes. Sólo que en este punto el docente tendrá que aguzar mucho más los sentidos para no caer en las trampas de una pseudopoesía llena de diminutivos, rimas fáciles y pobres, con secretas o evidentes alusiones a temas escolares que garabatean aquellos que hacen ejercicio ilegal de la literatura. No, hay que buscar a los verdaderos poetas y exigir a las editoriales que aumenten el porcentaje de libros de poesía de buenos autores y buena calidad. ¿O acaso a alguien le gusta comerse la manzana podrida?

Y no hay que olvidar que, como afirma Soriano, "La poesía ha tomado otro aspecto que significa un regreso a las fuentes y está también asociada e incluso ligada a la música, como era en un principio" (11). Además de los ejemplos en Francia que aporta Soriano, Graciela Montes, su traductora, suma otros más cercanos a nosotros, como el de Serrat que favoreció la divulgación de Antonio Machado y de Miguel Hernández, o de trovadores como Silvio Rodríguez, Juan Luis Guerra, Spinetta. En fin que no hagamos oídos sordos a tanta poesía que se canta.

    Quizás por todo esto, en estos doce años que llevo narrando profesionalmente historias en Argentina y en otros países, siempre incluyo poesías en mi repertorio, como lo hacían los juglares de España, los trovadores de Francia, los bardos bretones, los aedos griegos y tantos otros ilustres ancestros narradores con quienes me siento unida por el hilo invisible de las palabras. Quizás por todo esto, mi nuevo libro es un libro de poemas, más precisamente un libro que se llama "Veinte poesías de amor y un cuento desesperado", como homenaje a Pablo Neruda que, como tantos otros poetas me acompañan en la infancia y en la adolescencia y es como tantos otros poetas, es absolutamente responsable de mi amor y mi adicción por la literatura. Y contra todos los pronósticos, mis "Veinte poesías de amor y un cuento desesperado" no peregrinaron como almas en pena como otras poesías en busca de editor. Encontraron aun antes de estar listas, una editora que creyó en ellas y que, como yo, está dispuesta a jugarse por defender el derecho a la poesía

    Quizás sea necesario salir como Oliverio Girondo que paseó su "Espantapájaros" por la Av. 9 de Julio de Buenos Aires. No le fue tan mal después de todo. Los 5000 ejemplares de su obra se agotaron a la velocidad de la luz y demostró sus convicciones que buscaban la profesionalización del escritor y la democratización de la cultura.

    Porque no me resigno a que la poesía sea la Cenicienta de la literatura, porque no quiero formar parte de una sociedad de poetas muertos, porque no me doy por vencida ni aun vencida, porque quiero ver al final del camino que yo fui la arquitecta de mi propio destino, porque quiero seguir escribiendo los versos más tristes esta noche, por todo eso y mucho más, hago un llamado solidario: la poesía necesita millones de lectores de cualquier grupo y factor. Por favor, no permitan que muera desangrada.

Liliana Cinetto

(1) Soriano, Marc: "La literatura para niños y jóvenes". Bs. As. Ediciones Colihue, 1995.

(2) Soriano, Marc. Op. Cit.

(3) Jolibert, Josette. "Formar niños lectores y productores de poemas. Santiago de Chile. Dolmen Ediciones, 1995

(4) Georges, Jean. "Pour une pédagogie de l’imaginaire" París. Casterman, 1991

(5) Georges, Jean.. Op.cit.

(6) Guillot, Gérard. "Le Français d’aujoud’hui", nº 88, diciembre de 1989.

(7) Guillot, Gérard. Op. cit.

(8) Cosem, Michel "La poésie à l’école", folleto del G.F.E.N., 1983.

(9) Rodari, Gianni. "Gramática de la fantasía" Barcelona. Aliorna, 1988.

(10) Zaina, Alicia. "Literatura en acción" Buenos Aires. Novelibro, 1988-

(11) Soriano, Marc. Op. Cit.