El micho bibicho
En una noche cualquiera
siéntate entre madroñeras,
quédate en silencio un rato
y verás moverse a un gato.
Es un gran gato montés
de la cabeza a los pies.
Viene maullando el minino
de un árbol del quinto pino;
ronda que ronda a una gata,
dándole mucho la lata.
Es una gata montesa
de los pies a la cabeza.
Bajo un cielo oscuro y raso,
la gata no le hace caso
y cruza, moviendo el rabo,
el monte de punta a cabo.
Gata y gato, gato y gata,
saltando a salto de mata.
La morronga se menea,
marramiza y ronronea.
El micho bibicho maya
y la sigue donde vaya.
Gato y gata, gata y gato.
Aquí te pillo y te mato.
Y encima de un madroñero,
en enero y en febrero,
la montesa ama al montés
al derecho y al revés.