Narración de cuentos y literatura infantil
por Andrés Díaz MarreroLo de narrar y leer cuentos a los niños, aunque aparenta ser una innovación producto de las modernas teorías del aprendizaje; es algo que se ha venido proponiendo formalmente desde hace siglos. Decimos formalmente, porque la narración espontánea e informal de cuentos, se entiende que data desde la prehistoria. (Epoca donde aún no se había inventado la escritura). La madre prehistórica seguramente le contaba cuentos a sus hijos; hipótesis que ha sido sustentada por estudios antropológicos sobre la tradición oral de culturas primitivas.
Entre los que han propuesto la narración y lectura de cuentos, como método para fomentar el desarrollo intelectual moral y estético de los niños, figuran el alemán Federico Froebel, en el siglo diecinueve; el checo Jan Amos Comenius, en el siglo diecisiete; el español Raimundo Lulio, en el siglo catorce; y el filósofo griego Platón, quien vivió hace más de trescientos años antes de Cristo.
• Platón, en Las Leyes, nos hablaba de: “contarles cuentos edificantes” a los niños.
• Raimundo Lulio, compuso, entre otros, el libro Ars puerilis, para uso de los maestros en la enseñanza de los niños.
• Comenius, aconsejaba: “relatar cuentos a los niños para educar sus sentimientos”
• Federico Froebel, conocido como el padre del Kindergarten, nos indicaba que para un mejor cultivo del lenguaje en los niños, éstos debían escuchar e interpretar canciones, poemas, jugar rondas y escuchar narraciones.
Sobre Los Orígenes de la literatura infantil.
No sabemos con certeza, cuándo, dónde, ni cómo se originó la literatura infantil. Reconocemos, sin embargo, que la literatura toda, y muy especialmente la infantil, ha recibido una enorme influencia del folclor. La palabra folklore fue creada por el Sr. William J. Thoms, en el año 1846, para designar el conocimiento sobre las costumbres y creencias de los pueblos. Folk equivale a gente y lore a sabiduría (o a conocimiento común). Las obras del folclor son anónimas, son creaciones colectivas de los pueblos que nos han sido trasmitidas, principalmente, a través de la vía oral.
Raimundo Lulio, en España; Charles Perrault, en Francia y los hermanos Wilhelm y Jacob Grimm, en Alemania, entre otros, han recogido del folclor los ingredientes esenciales para construir su literatura: Las creencias en hadas, brujas, duendes, encantamientos, sortilegios, etc. Cabe aclarar, que dicha literatura no estuvo, originalmente, destinada a los niños. Por tal razón, muchos de los cuentos, recogidos, estaban plagados de violencia: torturas, traiciones y asesinatos. Hubo que pulir y desbrozar muchos de ellos para adecuarlos a los niños.
Los primeros libros infantiles
Los primeros libros, intencionadamente, destinados a los niños fueron, en su mayoría, producidos por pedagogos encargados de la instrucción de los hijos de los nobles y de las familias ricas. Predominaban en estos, las cartillas y abecedarios para enseñar a leer, los catecismos doctrinales, libros de historia, de fábulas, de aritmética, de modales y buenas costumbres, etc. Estos libros didácticos se enfrentaban, en aquel entonces, a las leyendas y cuentos folclóricos que, a pesar de su rudeza, capturaban la imaginación del niño.Desde entonces, la batalla por la hegemonía entre el propósito didáctico y la finalidad estética, en la literatura infantil, continúa. De un lado están los que piensan que el propósito esencial de la literatura para niños debe ser didáctico. Según quienes así piensan, la función primordial de los cuentos y poemas es la de trasmitir conocimientos e instruir. Por otro lado, estamos, los que consideramos que la principal función de la literatura infantil es ser disfrutada.
Históricamente, los niños han demostrado predilección por las obras que les causan deleite y gozo, sobre aquellas, que bajo el disfraz de literatura infantil, procura instruirlos. En este particular, los niños, son mucho más sabios que los adultos, pues, saben distinguir entre lo utilitario y lo bello, entre lo material y lo espiritual. Y es, vale aclararlo de una vez y por todas, que, a nuestro entender, la literatura no se crea con un fin didáctico, sino estético; la belleza y su goce es su propia finalidad y la enseñanza que ésta pueda contener nos viene por añadidura.