ANTOLOGÍA DE JUAN CARLOS MARTÍN RAMOS
De “Las palabras que se lleva el viento”
PAISAJE EN EL TINTERO
Miro por la ventana
y escribo en mi cuaderno.
El paisaje está fuera
y a la vez aquí dentro.
La luz mancha la página
debajo de mis dedos.
Los pájaros son letras
escritas en el viento.
Las huellas del camino,
palabras que me dicen
si estás cerca o vas lejos.
Un arroyo murmura
dentro de mi tintero.
De pronto, cae la lluvia.
Borrón y cuento nuevo.
*
EL VIEJO RELOJERO
Ajusta cada día
la máquina del tiempo,
ordena los segundos,
engrasa el universo.
(Sobre su cabeza,
el péndulo viene,
el péndulo va,
y el silencio,
mientras tanto,
hace tic,
hace tac.)
Anclado en su taller,
sin prisa se ha hecho viejo,
sabiendo la hora exacta
de todos sus recuerdos.
*
EL CAFÉ DE DON ANTONIO
(Retrato de un poeta en una cafetería)
Cada tarde los espejos
repetían su figura,
su sombrero, su bastón,
el rasgueo de su pluma.
Rebuscaba en sus bolsillos
los secretos del idioma,
las palabras que dijeran
la verdad de cada cosa.
En papeles arrugados
explicaba el universo,
ni el zumbido de una mosca
se dejaba en el tintero.
Daba cuerda a su reloj
cada vez con más trabajo,
lentamente el tren del tiempo
se escapaba de sus manos.
Una tarde no volvió.
Entre espejos silenciosos,
se enfrió sobre la mesa
el café de don Antonio.
*
De “Poemamundi”
DENTRO DE LA MALETA
Dentro de la maleta
llevo lo necesario,
el polvo del camino
y otro par de zapatos.
Llevo dentro un espejo
donde pasan los años,
el rumor de una fuente
y la sombra de un árbol.
Llevo un rojo horizonte
y una página en blanco,
una estrella fugaz
y el humo del tejado.
Dentro de mi maleta
cabe lo necesario,
el norte de la brújula
y el sur hacia el que vuelan
los pájaros.
*
PASE LO QUE PASE
Lo que pasa en cualquier parte del mundo
pasa también en cualquier rincón
de mi casa.
Puedo escuchar en el jardín un pájaro
que ahora canta entre las ramas de un baobab,
en África.
La lluvia que dibuja pequeñas venas transparentes en el cristal de mi ventana,
es la misma que cae sobre un lejano suburbio
con techos de hojalata.
Las huellas de barro junto a la puerta
no son mías.
En algún lugar, después de mucho tiempo,
un soldado ha vuelto a casa.
Pase lo que pase en cualquier parte,
está pasando también sobre esta página.
*
EL BUSCADOR DE PALABRAS
“cómo se llama
la luz que entra de noche
por la ventana”
(David Chericián)
No encuentro una palabra que rime
con el murmullo del mar.
¿Qué frase suena igual
que el ruido de mis pasos?
Mi imagen del espejo,
¿se llama como yo?
¿Dónde están las palabras
que he tenido en la punta
de la lengua?
Busco, de la A a la Z,
el nombre de todas las cosas.
Y, para despedirme,
una palabra
que nunca signifique “adiós”.
*
LA LETRA PEQUEÑA
Me gusta leer todas las letras
al final de la película,
descubrir lo que se esconde
debajo de la palabra “etcétera”.
Me gusta saber el nombre del vecino
que viaja conmigo en ascensor,
conocer la dirección exacta
si me preguntan por tu calle.
Me gusta ver de cerca
las finas arrugas de tu cara,
diferenciar las hojas de los árboles,
las pequeñas islas anónimas del mapa.
Me gusta señalar las fechas en el calendario,
poner los puntos sobre las íes,
que no falte ni una coma
si, al despertar, me cuentas
las historias que has soñado.
*
De “Érase una… y otra vez”
HISTORIA DE UN HOMBRE
QUE NO SE PARECÍA A SU SOMBRA
Crecieron juntos,
siempre hacían las mismas cosas,
pero, a simple vista,
eran muy diferentes.
Él era más bien flaco
y se quedó calvo a los treinta años.
Su sombra, sin embargo, era un poco regordeta
y lucía unos largos y ondulantes cabellos.
Parecía que alguien
los hubiera cosido por los pies
por equivocación
o para gastarles una broma.
Iban juntos a todas partes.
Se necesitaban,
se perseguían el uno al otro.
Él, por las noches,
nunca apagaba la luz
para no sentirse solo.
Cuando se hicieron viejos,
él apenas podía dar un paso
sin la ayuda de un bastón,
pero sonreía
cada vez que su sombra,
dando un salto,
se soltaba de sus pies cansados
y bailaba a su alrededor.
*
LA VENDEDORA DE VERSOS
Vendía versos en el mercado.
Versos frescos,
al minuto.
Para todos los gustos,
al mejor precio.
Versos de amor,
de desengaño,
versos para la ocasión
y versos para toda la vida.
Ningún verso era igual a otro,
porque ningún cliente era igual
al anterior.
“Su romance, señorita.
Con dos versiones de rima,
asonante y consonante,
para que elija usted misma.”
“Caballero, su soneto.
Puede ya decir que es suyo,
yo le guardaré el secreto.”
Vendía versos en el mercado.
Frescos,
muy frescos,
al minuto,
a la medida.
Pero a veces, por las noches,
sin que nadie se lo pidiera,
escribía versos
muy distintos.
Versos libres,
apasionados,
que hablaban con su propia voz,
para ella sola.
En su puesto del mercado
no había sitio para ellos.
No tenían precio,
no estaban en venta.
*
Y ASÍ JUAN SIN MIEDO
se hizo todo un hombre.
El más fuerte,
el más valiente.
Sólo entonces,
cuando cayó en la cuenta
de que nunca volvería a ser un niño,
de repente
se asustó.
*
YA NUNCA LA MADRASTRA PREGUNTÓ
al espejo
quién era la más bella,
pero el espejo,
cuando la reflejaba,
en silencio hacía muecas
para que no olvidase
la respuesta.
*
De “Canciones y palabras de otro cantar”
LA MEDIA VUELTA
- Dime, Marianita,
¿qué se te ha perdido?
- Una aguja y un dedal.
- Pues date la media vuelta,
y así tus largos cabellos
serán
la bandera al viento
de la libertad.
*
TENGO QUE VER CONTIGO
“El mundo que respiro”
(Mario Benedetti)
Todo lo que te pase
tiene que ver conmigo,
tiene que ver.
Tiene que ver conmigo
el hueco de tu mano,
el camino secreto
que dibujan tus pies.
Tienen que ver conmigo
los latidos
del corazón del bosque,
la forma de las nubes,
las letras ordenadas
sobre el papel.
La paz de esta mañana,
la guerra que fue ayer,
tienen que ver conmigo
y contigo también.
Tiene que ver conmigo
el mundo que respiro.
Tengo que ver contigo
y tú,
con todo lo que he dicho,
tienes que ver.
*
CUANDO CUENTE TRES
Cuando cuente tres,
aunque te escondas,
te encontraré.
Una, dos y tres.
Detrás de la puerta,
mi prima Inés.
Debajo de una hoja,
un ciempiés.
Una, dos y tres.
En la veleta,
el aire que nadie ve.
En el fondo del espejo,
mi cara al revés.
Al volver la esquina,
mi sombra en la pared.
Una, dos y tres.
Al pasar la página,
otro poema para leer.
*
EL CUADERNO SECRETO
Tengo un cuaderno secreto.
Un cuaderno de hojas blancas
donde escribo lo que digo
cuando hablo en sueños.
Un cuaderno donde cabe
toda la lista de estrellas
del universo.
Un cuaderno de hojas llenas
de palabras
y pisadas silenciosas
de mi gato negro.
Hojas que el otoño arranca
y echa en brazos de la hoguera
el invierno.
*
De “La alfombra mágica”
EL MEJOR POEMA
Quiero escribir un poema
que nunca antes se haya escrito,
que cada vez que lo leas
sea distinto.
Que cuando cuente un secreto
te hable al oído,
que si quiere protestar
lo diga a gritos.
Que te haga mirar de nuevo
lo que ya has visto,
que al cantarlo lo escuche
quien va contigo.
Un poema con voz propia,
que no importe quién lo ha escrito,
que para siempre sea tuyo,
y no mío.
*
MALA MEMORIA
Todo se me olvida.
La llave para abrir la puerta,
las gafas para ver las cosas
que nadie ve,
las dos alas para volar.
Todo se me olvida.
Todo,
menos llenar de lluvia
mi tintero
para escribir un cuento en el cristal
de la ventana.
*
LOS TRES DESEOS
De todo lo que yo quiero,
¿qué es lo primero?
El aire, que no se ve.
La luna, que no se alcanza.
El mar, que nadie domina.
El día, que entra en mi casa.
De todo lo que yo busco,
¿qué es lo primero,
qué es lo segundo?
Aprender lo que no sé.
Atrapar lo que se escapa.
El canto de una sirena.
El murmullo de una plaza...
Si de todos mis deseos
solo puedo pedir tres,
ni el primero, ni el segundo,
ni el tercero sé cuál es.
*
GOMA DE BORRAR
Borro nubes negras
para ver el sol,
edificios grises
para ver el mar.
Borro el agua sucia
de los ríos,
las heridas de los bosques
las borro para respirar.
Luego limpio con los dedos
el paisaje y tiro,
al cubo de la basura,
todas las virutas
de mi goma de borrar.
*
ES DECIR
“Es decir...”,
dijo el profesor,
y nadie prestó atención.
“Es decir...”,
dijo el sabio,
y no le hicieron ni caso.
“Es decir...”,
dijo el poeta,
y se oyó una pedorreta.
“Así son las cosas”,
dijo alguien que pasó.
Y, desde entonces, las cosas
no se sabe cómo son.
*
NI MÁS NI MENOS
Doy el mapa de un tesoro
por una barca con remos.
Cambio todas mis monedas
por la luna llena
del desierto.
Mi sombrero gris
lo vendo por nada,
si lo quiere el viento.
Te regalo mi casa,
si me dejas visitarte
alguna tarde
de invierno.
Ni menos por más,
ni más por menos.
Por un grito, una palabra.
Por un látigo,
la caricia de mis dedos.
*