Poemas del libro Poecuentos (Colección Caracol-CEDMA)
LA BELLA DURMIENTE
(INSOMNIO)
Ya estaba dormida
la Bella Durmiente.
Ya estaba dormida
pero de repente:
- Papá, trae más ropa,
que no estoy caliente.
El rey la ha arropado
dulce, dulcemente.
Se ha vuelto a dormir
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:
- Cerrad la ventana,
que hay mucha corriente.
Y acude la reina
diligentemente
para que se duerma
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:
- Quitadme una mosca
que tengo en la frente.
Y a espantarla fueron
muy rápidamente
para que durmiera
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:
- Cantadme una nana,
traed caldo caliente.
Cantando y con caldo
fue el mejor sirviente
a ver si dormía
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:
- Traedme ovejitas
para que las cuente.
Y de todo el reino
muy pacientemente
llegaron rebaños
hasta la durmiente.
Casi se dormía,
pero de repente,
otra vez se oyó
la Bella Durmiente:
- ¿Cuánto está tardando
el Príncipe Valiente?
Entonces un hada
le habló a la durmiente:
- Como no dormías,
niña repelente,
se cambió de cuento
el Príncipe Valiente.
CENICIENTA
(DESEOS PARA CENICIENTA)
Polvo de zafiros
para Cenicienta.
Para la madrastra:
¡Pimienta, pimienta!
Príncipes y ranas,
barre que te barre
de muy mala gana.
Polvo de zafiros
para Cenicienta
y para sus hermanas:
¡Pimienta, pimienta!
Duendecillos, hadas:
¡A por Cenicienta!
que aquí sólo hay
polvo de pimienta.
Polvo de zafiros
para Cenicienta
y un príncipe rana
para más envidia
de sus dos hermanas.
PETER PAN
(UN MUNDO VERDE)
Hojas verdes hojas
vuela gorro verde
cielos y ventanas
chimeneas verdes
y dos verdes niños
con sonrisa verde
y un pirata cojo
con la pata verde
con el garfio verde
con el parche verde
Peter verde verde
y verde Pan verde
dulce Campanilla
de alas transpaverdes
y hadas muchas hadas
de color muy verde
y los cocodrilos
al banquete verde
hojas verdes hojas
vuela gorro verde
sonreíd pequeños
con sonrisa verde.
EL PATITO FEO
(TRISTEZA EN LA CHARCA)
Transparente espejo,
lámina del agua,
sobre el verde fondo
lágrimas y lágrimas.
En la dulce tarde
que mece la charca
deja el pobre pato
su tristeza blanca.
A su paso sale
el coro de ranas
con su croar verde
por que no llorara.
Ya va por los juncos,
ya va entre las cañas,
dejando collares
de ondas en el agua.
De repente ha oído
salir de las ramas
del anciano búho
la antigua voz sabia:
- Ríe, pato triste,
que quizá mañana
en el cielo sean
belleza tus lágrimas.