Del libro Pipirifauna (Colección "Ajonjolí", Editorial Hiperión)

 

 

El caracol y la ardilla

en mitad del gran pinar

echándose carrerillas.

 

El caracol con su casa

tardará lo menos ciento

cuarenta y siete semanas.

 

Pero la ardi-

ya.

 

 

 

La lechuza tiene mucha

ganita de estornudar.

 

Y se está quieta en la rama

del olivo, como un hito,

hasta que ya la le

hasta que ya la le

hasta que ya la le-

¡chu!

za estornuda

y pone blanca de luna

la noche del olivar.

 

 

 

 

Era tan listo el ciempiés

que nunca se tropezaba.

 

Torpe tan era el piescién

tropezaba que con él.

 

 

 

 

SAN LIS

 

San Lis, de tan aburrido,

se sube siempre a la torre

y da en contar los vecinos

y los perros y las vacas

y las golondrinas negras

de los cables de la plaza.

 

¡San Lis, que deje usted ya

de tanto contar y baje,

que ahora es hora de rezar!

 

Y en vez de decir Dios Santo

dice Dos Cientos y está

-aunque el cura no lo sepa-

contando en vez de rezar.

 

¡Madre del Cielo, san Lis

va ya por el dos millones

cuatrocientos siete mil!

 

Ángeles niños vendrán

cantándole por el cielo

el gordo de Navidad.

 

 

 

 

SAN ARMILLO

 

Es San Armillo el patrono

de los melocotoneros.

 

Cuando la guerra enterraron

su cuerpo en un macetero

y le brotaron dos ramas

con melocotones nuevos.

 

Desde entonces san Armillo

nunca saca el pie del tiesto.

Basta con que las beatas

no le descuiden el riego.

 

 

 

 

SANTA MADEINUSA

 

Como es americana

a santa Madeinusa

le encantan las rebajas.

 

Los santos la desprecian

porque tiene una radio

de alta frecuencia.

 

Madeinusa va al súper,

llena su cesta

y si el cura le riñe

ella contesta:

 

-De acuerdo, señor cura,

Dios no es McDonald

pero sé que le gusta

la cocacola.