SERVANDO Y BETUNA

 

Mamá oveja no se alegra;

porque entre ovejitas blancas,

nació a trancas y barrancas

Betuna, la oveja negra.

 

Desde chiquita Betuna

estaba siempre en la luna;

no era una oveja corriente,

ni corriente ni moliente.

 

Aunque era raro y extraño,

nunca seguía al rebaño:

iba cubierta de lana

donde le daba le gana.

 

Y el pobre pastor Servando

a todas horas buscando:

se recorría la sierra,

 el mar, el cielo y la tierra.

 

Es que con mucho donaire

Betuna andaba a su aire.

Era una oveja distinta

por su gusto y por su pinta.

 

Y debajo de un arbusto,

entre sustos y disgustos,

Servando daba a Betuna

más cariño que a ninguna.

 

                          Volver a página principal